Las comidas más raras del mundo

Desde el principio tengo que reconocer que no me gustan las comidas raras. Respeto las diferencias culturales y reconozco que lo raro para uno es normal, para otro. Pero eso que para nuestra cultura es rato, a mí no me interesa comerlo. Por eso prefiero cenar en mi querido Restaurante en Sevilla, donde sirven comida tradicional española, que tanto me gusta. Y no es una cuestión de nacionalismo a ultranza, también me gusta la comida italiana muchísimo, por ejemplo. Pero tengo que reconocer que la cocina española es maravillosa. Y sé que en este sentido juegan un papel muy importante los productos y su calidad.

España es privilegiada naturalmente con el olivo, las frutas, los vegetales, y muchos otros productos de la tierra que aquí se dan muy bien. También hay que destacar la calidad de las carnes, como los pescados, los cerdos y el ganado vacuno.

Con todos estos ingredientes cualquier plato tiene todas las de ganar. Pero tampoco es tan así. Que he visto yo cómo han echado a perder una carne maravillosa por no saber cocerla. Por eso creo que un buen chef es imprescindible en un restaurante. Y el de Casa Carmen es un sol.